Martes 23 de Octubre del 2018

Cultura

Se cumplió un año de la muerte de Ángel Parra

12 | marzo | 2018

Este domingo 11 se conmemoró el primer aniversario de la partida del músico, cantante y escritor. Su adiós significó el final de la segunda generación del “Clan Parra”, cuya primera camada tiene como personaje central a su madre: Violeta Parra.

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Poseedor de una larga discografía, su participación en la placa “Venceremos”, realizada en honor al Presidente Salvador Allende, es fiel reflejo a su compromiso político con el proyecto encabezado por el primer mandatario socialista electo democráticamente en el mundo.

A los 15 años, en 1958, grabó un EP denominado “Cuatro Villancicos chilenos”, lo que es considerado su primer registro discográfico. Durante la década de 1960 junto a Violeta y su hermana Isabel, con quien realizaron más de 10 grabaciones en conjunto, se presentaron en reiteradas ocasiones en París, ciudad que después lo adoptaría como uno más de los suyos.

La vinculación con Isabel desencadenó la creación de “La Peña de los Parra”, donde concurrieron reconocidos artistas como Mercedes Sosa, Paco Ibáñez y Víctor Jara, siendo un bastión del movimiento conocido como la “Nueva Canción Chilena”.

Luis Ángel Cereceda Parra, el nombre tras el artista, se transformó en referente para las distintas disciplinas artísticas. Un trayecto que le permitió explotar, junto a su tío Roberto, el mundo de la cueca, tradicional ritmo del vecino país, a realizar trabajos junto a escritores como Pablo Neruda y desarrollar lazos con algunas agrupaciones de fuerte cariz militante, como es el caso de Quilapayún.

Su compromiso con la Unidad Popular trae consigo discos con un profundo contenido social y político. Es así como surgen títulos como Canciones Funcionales (1969), Corazón de Bandido (1971), Cuando Amanece el día (1972) y Pisagua (1973). Una actividad interrumpida abruptamente por el Golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

Producto de sus pensamientos políticos, las fuerzas represoras lo tomaron como prisionero, pasando por el Estado Nacional y siendo luego derivado al campo de prisioneros Chacabuco, donde permaneció hasta 1974. Es en ese lugar que surgió “Oratorio de Navidad”, grabaciones que circularon en la clandestinidad durante años, para posteriormente, en 2000, transformarse en un material discográfico.

En su exilio parisino, al que llegó en 1976 tras permanecer un par de temporadas en México, le permitió forjar una estrecha relación con Atahualpa Yupanqui, de quien se declaraba profundo admirador. El constante diálogo permitió dar vida a “El último recital”, producto de un concierto grabado el 8 de febrero de 1992 en Zürich, Suiza y editado en 1999.

Dueño de una incesante creación, Parra dio vida a 50 discos como solista y otras tantas colaboraciones para el cine, donde musicalizó dos largometrajes icónicos del destacado director Raúl Ruiz, como son “Cofralandes” y “La Recta Provincia”.

También la escritura estuvo entre sus pasiones. Su libro “Violeta se fue a los cielos” es la base de la película que lleva el mismo nombre y que relata la vida de su madre, desde distintas dimensiones.