Lunes 25 de Mayo del 2020

Deportes

El campeón y sus héroes silenciosos

30 | mayo | 2016

Gustavo Gómez

Tras la goleada por 4-0 a San Lorenzo en la final definitoria del Torneo de Transición 2016, Lanús es el flamante campeón del fútbol argentino. Para los hinchas Granates —y los futboleros en general— quedará grabado este plantel por su capacidad ofensiva tanto en sus individualidades como en su conjunto. Y no es para menos, ya que marcó nada menos que 28 goles en 17 partidos. Sin embargo, hay otro aspecto de menor espectacularidad pero igualmente fundamental: la defensa fue la mejor del campeonato.

En esta segunda materia los destacados son otros que, sin tanta notoriedad como los delanteros, lograron la seguridad necesaria para recuperar rápido y favorecer la dinámica de mitad de cancha en adelante: el famoso equilibrio. Más allá de los fríos números —Lanús fue el equipo con menos goles en contra (diez), y a su vez sólo le marcaron en seis de los 17 partidos— estas condiciones quedaron más que claras en el juego.

La final contra el Ciclón fue un ejemplo: les llegaron poco, Blandi casi no intervino y Monetti tuvo una única atajada, al Pocho Cerruti. Aunque los de Guede se vieron perjudicados por la ausencia de Ortigoza y las dolencias físicas de un Mercier que no tiene reemplazo, la línea de cuatro liderada por Maxi Velázquez (a esta altura un símbolo del club, campeón del Apertura 2007 y Sudamericana 2013) se encargó de anular por completo los intentos rivales. Algo poco habitual en el fútbol argentino; en una victoria por cuatro goles, quizás el mejor del partido fue, justamente, el lateral izquierdo.

Por el costado opuesto se afianzó el Negro José Luis Gómez, que ya demostraba el vértigo de sus proyecciones en ataque desde su debut en Racing pero le faltaba solidez atrás. Ésta fue la faceta en la que evolucionó en su rendimiento, aún sin resignar la otra. En el centro, un experimentado Diego Braghieri le aportó a Gustavo Gómez, y también a Diego Barisone en su momento, el orden y la coordinación justa para evitar cualquier desacople defensivo.

Éstos fueron los héroes del conjunto de Jorge Almirón que, con bajo perfil, se encargaron de mantener en silencio a los hinchas ajenos y tranquilos a los propios. Tan fundamentales como los desequilibrantes de arriba: Miguel Almirón, Junior Benítez, Lautaro Acosta y José Sand.  Ahora la prueba será mantener tanto la base como el nivel, peleando en el ámbito local en simultáneo a las competiciones internacionales, algo que a los últimos campeones del fútbol argentino —como el Racing de Cocca y el Boca de Arruabarrena—  se les hizo cuesta arriba.