Miércoles 22 de Noviembre del 2017

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Septiembre de contragolpe

14 | septiembre | 2016

chile

Por Claudia Korol

Cuando septiembre enciende sus luces, cuando se llena de tormentas el cielo, cuando el olor de los golpes arrasa la razón y el corazón. Cuando septiembre es Chile, siempre Chile, y cuando Chile es el nombre de la herida con la que aprendemos la rabia. Cuando Chile nos enseña el rostro Salvador, de la libertad arrasada y de la dignidad fusilada en la Moneda.

Cuando Chile, en tonos de Violeta, maldice al alto cielo. Cuando Víctor, con sus manos arrancadas se levanta en el centro del estadio y un coro de pueblo lo acompaña, completando con sus propias manos la ausencia.

Cuando septiembre celebra independencias oxidadas con tratados de libre comercio y guerras declaradas a los pueblos y a la naturaleza. Cuando desde Honduras rugen los ecos de los nuevos golpes, que lastiman el corazón tanto como los golpes antiguos… Cuando desde el Río Gualcarque Berta nos mira, seis meses después del crimen, y nos dice con su mirada multiplicada que es tiempo de arreciar las resistencias, y de seguir habitando la utopía.

Cuando septiembre se levanta en Colombia como un sueño de paz poblado de pesadillas y amenazas. Cuando la gente celebra la paz, desea la paz, inventa la paz, mientras siguen asesinando a la paz en las esquinas. Cuando las mujeres afirmamos, acá y allá, que no seguiremos pariendo hijos para la guerra, y que tampoco seguiremos pariendo hijos e hijas para que los maten como moscas, en una paz transnacional mutilada por los señores de la guerra,, o para que las desaparezcan las redes de prostitución y trata, o para que los encierren en càrceles sórdidas, en nombre de la olvidada justicia.

Cuando los chicos y chicas en las escuelas argentinas recuerdan a sus compas de la Noche de los Lápices, y en Ayotzinapa otros chicos y chicas, no dejan de buscar a sus 43 hermanos tan chicos y chicas como ellos y como los de la Noche de los Lápices… y con los pibes y pibas buscamos a nuestro viejo, a Jorge Julio López, que desaparece una y otra vez, hace ya diez años, en la previa de la primavera.

Cuando septiembre es semilla y quiere florecer, cuando septiembre es pájaro e intenta volar, cuando septiembre ruge su furia en los territorios que guardan nuestra memoria de rebeldías, y Brasil no es carnaval ni fiesta olímpica, y marcha contra los golpes de este tiempo, tan parlamentarios, tan judiciales y mediáticos, rugiendo en las calles “Fuera Temer”.

Cuando los dueños del mundo celebran sus mini Davos, cuando los que mandan creen que tienen la vaca atada, y las ganancias seguras en la bolsa. Cuando la esperanza parece jugar a las escondidas, ahí andamos las brujas de todos los tiempos levantando vuelo.

Septiembre. Memoria y resistencia. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es luchar. Luchar haciendo caminos, cortando rutas, amasando memoria, pintando con brocha gorda la rebeldía en el horizonte.. Ensayando contragolpes. Aprendiendo a volar.