Domingo 22 de Octubre del 2017

Cultura

Feria Metalera en Temperley: crónica de una tarde a puro heavy metal

8 | agosto | 2017

Zona de rock como pocas Temperley.  A metros de la estación de trenes las remeras rockeras abundaban en atardecer de un soleadísimo domingo, muy primaveral para ser 6 de agosto. 

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El Auditorio Sur estaba cercado por la gente que en unas horas más serían testigos de una nueva presentación de Las Pastillas del Abuelo.  A este escenario hay que sumarle en las esquinas, en las veredas y en la plaza más cercana a una horda de metaleros que entraban y salían de en un reducto casi vecino al Auditorio, Cultura del Sur, donde una vez más, la cita era la feria metalera.

La abrumadora cantidad de motos de gran cilindrada en la puerta junto con una estridente trash metal de fondo era el recibimiento al ingresar a la feria. Ahí  mismo, ya se podía tener la certeza de que el lugar estaba colmado de gente. Algunas mesas y sillas para poder sentarse y poder tomar y comer, un buffet arduo de tanto trajín de clientes es lo primero que se encontraba en Cultura del Sur. Vale la pena repetirlo: mucha gente, mucho metalero. De todas las edades.

Adentrándose en la feria, reina la camaradería. Uno de los principales en fomentar ese clima, es el mentor del evento, Cacho Roccaro, que no para de charlar con quien se le cruce, con una predisposición admirable. Tiene que estar orgulloso Cacho: ésta es la vigésimo quinta edición con un éxito rotundo de convocatoria. No sólo él es un personaje fácil de reconocer por casi todos los asistentes, ya que también hay otras luminarias dentro del mundillo del metal.

Uno de los stands más cercano al buffet lo atiende Andrés Violante, histórico fotógrafo del heavy, también a cargo de Efecto Metal, una de las revistas más importantes del país. Anuncia que ya le quedan muy pocos ejemplares de su gran obra, el libro de fotos de Hermética, donde se retrata la banda más importante de la historia vernácula del género.

El stand de con libros de cuentos para chicos, novelas, y conferencias metaleras lo tiene a Gito Minore, uno de los integrantes de GIIHMA (Grupo de Investigación Interdisciplinaria sobre el Heavy Metal) y organizador de las ferias del libro metalera en Boedo. Gito destaca que es mucha la cantidad de personas que hojea y compra libros.

Los demás stands, a pedir del gusto del metalero: Discos, Dvds, Tachas, anillos, tatuajes, remeras  y demás accesorios en un lugar, lo volvemos a decir, abarrotado de gente plagadas con remeras de su banda favorita, con clásicos del Heavy Metal de fondo a todo volumen.

Además, cumpliendo con la premisa de Cacho de que este sea un lugar familiar, había material para los más chicos: desde muñecos de trapo metaleros (había un Dimebag Darrell a escala muy logrado), pasando por armas nórdicas de hechas en tela y goma espuma. Y lo más importante, pedido de mantener el lugar libre de humo. Esa densidad típica de un recital, donde la oscuridad, el humo áspero del cigarrillo es reemplazada en la feria con una buena iluminación y con la falta de esa neblina artificial salida de los pulmones de los fumadores.

No podía faltar, desde luego, la música en vivo. En un pequeño rectángulo de pocos metros  sobre el escenario, pasaron bandas como Necrodamus, Leviathan e Indisposed entre otras, como para darle el marco necesario a esa tarde dominguera de revalorización del Heavy Metal: no sólo desde la música, sino desde un modo de ver y vivir la vida.

Por: Matías Barrios -Conductor de Enlace Metálico-