Miércoles 22 de Noviembre del 2017

Actualidad

30.000 x 2. Los iremos a buscar

11 | mayo | 2017

final

Por Claudia Korol

A donde vayan, los iremos a buscar. No lo duden, verdugos. A donde vayan.

Tal vez puedan ganar temporalmente su libertad, solo tal vez. Pero en ese caso, en el mismo acto, perderán su provisoria paz.

Porque los iremos a buscar a sus cuevas. Los señalaremos en las calles, en la esquina de la plaza de su barrio, en el almacén, entre sus distinguidos vecinos.

No lo duden. A donde vayan los iremos a buscar. Los mostraremos como salvajes en su pobre humanidad, para que nadie se confunda. Acá está el asesino serial, acá el violador de mujeres, acá el ladrón de niñas y niños. Acá está el torturador perverso, la plaga, el que era fuerte con armas en la mano frente a personas desnudas. Acá está el maldito genocida. El que abrió a golpes el territorio para el saqueo de las empresas transnacionales. Las mismas que después les malpagaron financiando la guerra de Malvinas. Acá está el genocida, el que con las manos manchadas de sangre, inventó la cuerda de la deuda externa, para ahorcarnos como pueblo.

Acá vive. Por acá camina. Acá está el que torturaba a mujeres embarazadas. Es él. Miren su rostro. Graben su rostro. Porque las arrugas no borran los crímenes cometidos. Porque corrió a beneficiarse con el 2×1 de una Corte que en el mismo momento que firmaba esa sentencia, enterraba una vez más la creencia social en la justicia.

Acá estará usted, verdugo. Gozando del 2×1 en el infierno que crearemos con nuestra memoria intacta. Porque ahora la memoria inundará las calles. Saldrá de una vez de los museos, y de los actos nostalgiosos. Ahora la memoria rodeará las viviendas, los countrys, los lugares donde los genocidas esperaban celebrar esta pírrica victoria.

Acá están ustedes. Y muy cerca, sin muros de por medio, tal vez, estaremos nosotras, nosotros. Y somos muchos más de 30.000. No se equivoquen al contarnos.

Porque por cada uno de nuestros 30.000 somos más de dos, más de cinco que los buscaremos. No habrá rincón seguro para ustedes. La condena social los perseguirá hasta la madriguera. Y el pueblo hará que la impunidad no tenga la última palabra.

El miedo cambiará de lado.